El tiempo ha pasado y las conclusiones de situaciones similares han llegado a puntos diferentes; las cosas no son las mismas, todo cambia. Las canciones se han prostituido, los artistas se han prostituido, las memorias ya no son memorias. Lo bueno es clandestino, lo candestino lo es mientras no sea descubierto, esperando ser descubierto. Lo viejo fue bueno, más en un post mortem glamuroso pierde su toque especial, las reediciones, los homenajes y las ventas de derechos quebrantaron el arte, llegó el dinero y se llevó todo. Ya no existe canción que permita romper las telarañas de tu corazón sin que se lleve un pedacito de bolsillo de quien bien ha visto hacer rico al explotador de un artista, hoy convertido en esclavo de la máquina de billetes haciendo arte en una línea de producción que empaca sueños ajenos. En verdad no me parece, no se cuando la humanidad llegó al acuerdo de hacer ricos a pocos a costillas de otros, cuando fue que la mayoría se ofreció de esclavo disfrazado de payaso...
Es solamente un blog