Cuanta ciudad, cuanta sed. No será un poema, solo un juego de ideas y palabras, la gente lo llama imaginación, yo pienso que vivo ahí. Hay días y días, en eso todos estamos de acuerdo, nunca un lunes será un viernes y viceversa, los días nublados traen la añoransa del sol; les voy a contar un viernes de mi vida, nada del otro mundo. Cuando desperté el frío ni iba ni venía, aunque las cobijas sabían comunicarme lo que afuera sucedía, no me dejaban ir y yo las obedecía. Había terminado de leer Los Capítulos que se le Olvidaron a Cervantes, ahora leía un libro técnico que a algunos compañeros de viaje asusta, es que el subte da para que quien se para a mi lado lea un poco y no entienda ni "J", y bueno, el loco soy yo... Llegar temprano al trabajo es reconfortante, tener la oficina para mi solo me hace sentir como el autor de un algo importante, ser capitán de barcos de arena, el sentimiento no es eterno, pronto llegan mis compañeros y la sociedad se forma una vez más como todos ...
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