Cuentan de una antiguo que demandó a sus parientes y al médico que le había curado la locura, y les acusó de malhechores. Ese antiguo tuvo razón. Demandamos al que nos trampea, matamos al que nos agravia atrozmente, ¿y no sería sensato arrastrásemos ante los tribunales de la justicia al que nos desbarata un mundo entero de felicidad? Cuando loco ese enfermo era el más feliz de los mortales, pues su desarreglo consistía en estar viendo el mundo cual un teatro iluminado por luz divina, donde se estaban desenvolviendo prodigios increíbles al son de una música lejana y vaga.¡Felices los locos, si no propenden al mal y su locura rueda en una órbita sonora y luminosa! ¡Oh locura!, tú eres como la pobreza, heredad fácil de cultivar, no sujeta a los celos de los amigos, ni expuesta a la envidia y la venganza de ruines y perversos. El demente cuyo desvarío es agradable, es mas feliz sin duda que el hombre cuyas verdades son su propio tormento y el de sus semejantes. La locura y la tumba son dos abismos donde caen y se desvanecen todos los dolores del hombre.
Por algún motivo a veces y no en veces proliferan las ideas locas de estrangular un diccionario que dejé lejos de mis manos pero cerca de mis menos. Hoy pensé que me leía, hoy parecía yo el autor de los textos impresos, hoy por momentos no tuve dudas, aunque estaba seguro de que no era así. Sentir otra vez la sangre que hierve, sentir que las palabras no tienen sentido, aunque yo sé que sí, sentí que estaba bien y a la vez estaba mal. No voy a volver a yuxtaponer las ideas para que no las entienda nadie, ni voy a creer que son mis crucigramas exclusivos para excluir a los demás, voy a sincerarme conmigo mismo. La ultima vez que fui al cielo, sin creencias particulares, no fui deportado mis pies ya no recuerdan el suelo, pero mi cabeza saben que están ahí.
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