Venía caminando cuando me enteré que decidiste salir a volar por un buen rato, me dejas las ganas de volver a verte - ya será en otra ocasión; temo mucho que es mi falta, pensé que no ibas a hacerlo así tan de repente, aunque tan de repente no fue, todo es un pretexto. Sabía que al igual que yo ibas a buscar un buen pretexto para alejarte de eso que te impedía volar.
Coincidencias de la vida, ando por tus nuevos barrios, me asomo a la ventana para ver si te llego a ver, si ves un avechucho viejo que va apurado rumbo norte, ese soy yo, chíflame, sé que me vas a ver, siempre lo hiciste.
Abre bien los ojos, yo me comprometo a escribir en letras grandes para que leas mis mensajes, esos mensajes ajenos que robo, acomodo y espero que parezcan cosa nueva.
Volví con la música, a escuchar, porque tocar no es lo mío, deberíamos armar una banda de los no tocantes nos presentaríamos en los mismos antros donde tocaban bandas locales y las veíamos con alguna que otra incursión en el mosh. Estoy seguro que no es coincidencia, quizás volabas cerca de casa y las buenas ondas activaron mi necesidad por falta de música.
¿Puedes ver todo el azul de allá abajo? Fíjate cómo ha cambiado, parece que no, pero sí, faltas tú, el revuelo que se armó. No pude estar para verte partir, por eso me vive acá intentando alcanzarte a medio camino, como para saludar nomás.
La vida, por la calle se va caminando, pedaleando, volando; ¡que se vaya pues! vos, vuela hasta donde te den las ganas, ya eres el astronauta del grupo. Vuela y juega como cuando lo único que nos importaba era reír, jugar, volver a reír sin que importase la luna, la lluvia ni las estrellas.
Chau Vini

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